María Teresa Costales

Donde la mar también se cose

María Teresa Costales Obaya, Teté, tiene 67 años y sigue cosiendo redes en Lastres, Asturias, con las manos firmes y la memoria llena de sal. No nació en una familia de pescadores: su padre era carpintero y su madre mariscadora. Llegó al pueblo con solo 13 años para ayudar a su hermano en un bar, sin imaginar que el mar acabaría marcando su vida para siempre. Se casó con un pescador, fue madre muy joven y pasó por distintos trabajos, pero siempre sintió una atracción silenciosa por las redes, por ese oficio paciente que sostiene la pesca desde tierra. El mar, al final, la eligió a ella.

Alrededor de los 30 años pudo formarse como redera. Se apuntó a un curso y ya no dejó nunca ese trabajo. Lleva más de tres décadas cosiendo y reparando redes, un oficio completamente manual que no puede mecanizarse. Las redes de cerco pueden medir hasta 600 metros y pesar más de mil kilos; las de bajura se trabajan nudo a nudo, en jornadas largas, bajo el frío o el calor.

En Lastres fue un trabajo tradicionalmente masculino, aunque cuando Teté empezó se incorporaron varias mujeres. Hoy, tras la jubilación o enfermedad de sus compañeras, trabaja sola. Vivir solo de coser redes no es viable. El oficio está mal pagado y obliga a buscar alternativas. Por eso Teté creó una tienda y un stand de artesanía vinculada al mar, reutilizando redes y materiales del sector pesquero, y ofreciendo talleres y demostraciones. Transformar lo que sostiene la pesca en memoria y belleza.

Comprometida y reivindicativa, participó en la creación de la Asociación de Rederas de Bajura de Asturias y forma parte de ANMUPESCA. En 2023 recibió el Premio Mujer Rural de Asturias. Teté no quiere jubilarse todavía. Su deseo es sencillo y profundo: que haya relevo, y que este oficio esencial no desaparezca. Mientras tanto, cada puntada suya sigue uniendo pasado, presente y futuro, como quien remienda el mar para que no se pierda.

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Consejo comarcal de mujeres comarca de la sidra

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