Eufemia Alonso

La herencia silenciosa de los rezos

Feña nació en una casa cueva de Chinamada y creció en un entorno aislado donde los rezados y las plantas medicinales eran esenciales para sobrevivir. Aunque ella no santigua, heredó una profunda sabiduría curativa de su familia. Su abuelo Raimundo se convirtió en el santiguador del caserío para evitar largos desplazamientos, y su tía Fernanda fue una de las rezadoras más reconocidas de la zona.

Conoce infusiones de hierbabuena, yerbahuerto y yerbahuerto inglés para los dolores digestivos, así como mezclas de tomillo, manzanilla y orégano para bajar la fiebre. Recuerda el uso de tierra con agua para detener hemorragias, la sábila para sanar heridas y pieles dañadas, y los vapores de eucalipto y malva para la tos.

También conserva prácticas para sacar el sol mediante un vaso y un paño, acompañadas de rezos, y memorias sobre métodos abortivos tradicionales como la infusión de cebolla o perejil. Su testimonio muestra cómo la sanación formaba parte de la vida cotidiana.

TESTIMONIO FACILITADO POR

AYUNTAMIENTO DE SAN CRISTOBAL DE LA LAGUNA

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