Ascensión González Rodríguez

La mujer que hizo del cuidado su forma de vivir

Hoy cuesta imaginar a una adolescente que, siendo la mayor de una familia humilde, estudie, ayude en casa y además empiece a trabajar con apenas 16 o 17 años. Pero así comenzó la vida de Ascensión González Rodríguez, Chony, nacida el 27 de julio de 1945 en Huelva. Quiso ser enfermera y encontró su primer camino como auxiliar de clínica, mientras ayudaba también a sus padres en el bar familiar. Muy pronto entendió que cuidar a los demás no era solo una profesión, sino una manera de estar en el mundo.

Su vida estuvo siempre orientada a los jóvenes y a quienes más lo necesitaban. Impulsó una asociación juvenil para acompañar a chicos y chicas de barrios humildes, organizar campamentos, actividades formativas y espacios de encuentro. Después participó en iniciativas parroquiales, en un piso de acogida para jóvenes en riesgo social y más tarde en un centro dedicado a seguir tendiéndoles la mano. También formó parte de Proyecto Hombre en Huelva, donde fue presidenta durante diez años y luego voluntaria, convencida de que toda persona merece una segunda oportunidad.

Hace 25 años eligió empezar una nueva vida en El Almendro, un pueblo de 870 habitantes donde encontró paz, comunidad y afecto. Allí da clases de bolillos y de cerámica, participa en talleres, comparte la cerámica con su hija y sigue aprendiendo. Estudió Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad a Distancia y hoy profundiza en una visión holística del bienestar, trabajando con reiki, flores de Bach y péndulo hebreo.

Chony dice que llegar al gimnasio, entre cuestas arriba y abajo, ya es parte del entrenamiento. Pero en realidad, toda su vida ha sido eso: un ejercicio de entrega, fe y amor por los demás. Y quizá por eso hoy puede decir, con la serenidad de quien ha vivido de verdad, que hay lugares que no solo te cambian la vida: te devuelven el alma.

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Asociación de Mujeres “María Gil”

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